Grant Larson y su legado: tres décadas de diseño en Porsche
Baluarte del diseño en Porsche, Grant Larson anuncia su jubilación en 2025. Del Boxster de Detroit a Sonderwunsch, repasamos su legado y la emoción que dejó.
Tras más de tres décadas dando forma a la identidad visual de Porsche, Grant Larson se prepara para cerrar su etapa en la compañía a finales de 2025. Su trayectoria empieza en aquellas horas de infancia en Montana, observando cómo cambiaban las siluetas de los coches estadounidenses; una fascinación temprana que lo llevó del ArtCenter a Audi y, más tarde, a Porsche. Cuando aterrizó en Weissach en 1989, se encontró rodeado de figuras a las que consideraba icónicas y entró en un entorno que marcaría el siguiente capítulo de su vida creativa. Y no cuesta entender que esa mirada acabara calando en la marca.
A lo largo de sus años en Porsche, Larson aportó a una amplia gama de proyectos, desde estudios conceptuales hasta ediciones especiales y modelos de serie. Entre las experiencias más formativas estuvo su trabajo en el show car del Boxster, presentado en Detroit en 1993. Aquel estreno llegó en un momento complicado para la compañía, pero el concepto captó la atención de inmediato y ayudó a reorientar el impulso de Porsche. Larson recuerda la libertad poco habitual con la que contó y cómo un modelista de arcilla dio vida a sus dibujos con precisión, permitiendo que el diseño aflorara sin adornos superfluos; una manera de trabajar anclada en su convicción de que cada elemento debe tener un propósito. Visto con perspectiva, aquel prototipo sigue funcionando como una declaración de principios.
En los últimos años, Larson desempeñó un papel clave en el programa Sonderwunsch, la máxima expresión de personalización de Porsche. La iniciativa permite a los clientes co-crear sus coches y, en ocasiones, desemboca en piezas únicas fabricadas en la propia planta. Para Larson, la esencia de este trabajo está en una colaboración atenta: comprender las ideas del cliente, guiarlas hacia soluciones de diseño coherentes y convertir esas visiones en algo que encaje tanto con su personalidad como con la identidad Porsche. Señala que incluso decisiones en apariencia sencillas, como el color, abren un diálogo profundamente personal. En un territorio donde la exclusividad es casi norma, esa escucha paciente marca la diferencia.
Al dar el paso hacia la jubilación, Larson mira atrás con gratitud hacia la marca y los colegas que lo acompañaron durante más de tres décadas de proyectos y logros. Permanecerá en la región de Stuttgart y seguirá dibujando coches por puro placer. Entretanto, la nueva generación de diseñadores de Porsche hereda no solo su portafolio, sino también su mirada: a su juicio, el entusiasmo debe preservarse a medida que la tecnología del automóvil evoluciona; en un mundo que avanza hacia la autonomía, los diseñadores han de seguir alimentando la conexión emocional que siempre ha definido la experiencia Porsche. Una brújula así será vital para que la innovación no apague el pulso de la marca.
Mark Havelin
2025, Dic 08 23:47