Cómo las pantallas táctiles afectan a la conducción bajo carga cognitiva y atención dividida
Estudio UIST 2025 en simulador revela cómo las pantallas táctiles degradan el carril y el rendimiento bajo carga cognitiva. Claves y diseño más seguro.
Un nuevo estudio presentado en ACM UIST 2025 ofrece una mirada detallada y cuantitativa a cómo las pantallas táctiles a bordo afectan a los conductores cuando la atención se reparte. El equipo examinó qué ocurre cuando la conducción, la interacción con la pantalla y la carga cognitiva se solapan, y lo hizo con experimentos controlados en lugar de apoyarse en suposiciones anecdóticas.
El experimento se llevó a cabo en un simulador de conducción urbana realista. A los participantes se les pidió que condujeran mientras realizaban una tarea estandarizada de puntería en pantalla basada en la ley de Fitts y, al mismo tiempo, completaran pruebas auditivas de memoria N-back de diferente dificultad. Durante las sesiones se registraron movimientos oculares, desplazamiento de la mano, dilatación pupilar, actividad electrodérmica y múltiples métricas de rendimiento al volante, un conjunto de medidas que permite una lectura completa del comportamiento.
Los resultados dibujan un patrón claro de interferencia mutua. Al introducir la interacción con la pantalla durante la conducción, el mantenimiento de carril se deterioró, con un incremento de la desviación lateral de alrededor del 42%. El rendimiento en la pantalla se resintió aún más: la velocidad y la precisión al apuntar cayeron en más del 58% frente a condiciones sin conducción. Un recordatorio contundente de lo rápido que se encarecen los errores cuando la atención se divide.
Una mayor carga cognitiva amplificó estos efectos. Con tareas de memoria más exigentes, el tiempo de movimiento al apuntar aumentó aproximadamente un 20%, mientras que el rendimiento de la pantalla descendió en torno a un 17%. Al mismo tiempo, los conductores acortaron las miradas fuera de la carretera, reduciendo la duración de cada vistazo a la pantalla en aproximadamente un 26%. Aunque esas miradas más breves podrían parecer más seguras, coincidieron con una interacción más lenta y menos eficiente.
Uno de los hallazgos más llamativos fue un patrón de comportamiento recurrente que los autores describen como mano antes que la mirada. En muchos casos, los conductores iniciaban el movimiento de la mano hacia la pantalla antes de apartar la vista de la carretera. Este patrón se volvió más frecuente con una mayor carga cognitiva, lo que sugiere que, cuando escasean los recursos visuales, se recurre a la anticipación y a la memoria motora. Una estrategia intuitiva, pero que no compensa las limitaciones de la vista cuando la carretera exige atención.
El estudio también observó que, simplemente, agrandar los objetivos en pantalla no mejora de forma significativa el desempeño. El principal cuello de botella no es la capacidad de la mano para pulsar con precisión, sino el esfuerzo visual que supone localizar elementos de la interfaz con la atención repartida. Los datos enfrían la idea de que basta con poner botones más grandes.
Con estas observaciones, los autores plantean que quizá toque replantear las estrategias actuales de interfaz en el habitáculo. Las pantallas táctiles difícilmente van a desaparecer, pero los datos apuntan hacia flujos de interacción más sencillos y mandos que exijan menos atención visual para las funciones de uso frecuente. Con el tiempo, estos hallazgos podrían respaldar el desarrollo de interfaces que se adapten al estado cognitivo del conductor y equilibren mejor usabilidad y seguridad. En carretera, menos suele ser más, y el estudio lo recuerda con cifras.
Allen Garwin
2025, Dic 26 09:04