Mercedes‑Benz CL 600 C215 en detalle: V12, Active Body Control y acabados de piedra natural
Descubre el Mercedes‑Benz CL 600 C215: debut del Active Body Control, V12 M137 y acabados designo con piedra natural. Historia, lujo e innovación. Léelo ahora.
El Museo Mercedes‑Benz continúa su serie “Close-up”, en la que piezas individuales sirven de lupa para contar historias más amplias de tecnología, ambición y diseño. Esta entrega se centra en el Mercedes‑Benz CL 600 de la serie C 215, el ejemplar presentado en el Salón de Ginebra de 1999 que hoy puede verse en la exposición especial “Youngtimer” (Colección 5) hasta el 12 de abril de 2026.
Este CL 600 ocupa un lugar especial en la historia de la marca por varias razones. Ante todo, encarna la cima de la ingeniería aplicada a los coupés de lujo a finales de los noventa. Y, sobre todo, estrenó una idea entonces poco habitual: integrar piedra natural auténtica en el habitáculo. Los apliques decorativos de larvikita noruega, comercializada como Labrador Blue Pearl, se mostraron por primera vez en la consola central y los paneles de las puertas de este mismo vehículo. Con su brillo azul profundo, la superficie pulida ofrecía un golpe de vista rotundo y, con el tiempo, allanó el camino para su producción en serie dentro del programa de personalización designo a partir de 2001.
El debut en Ginebra de 1999 fue doble para el CL 600. La generación C 215 se presentó como nueva referencia entre los grandes coupés de dos puertas, y el prototipo ocupó un lugar central en el stand de Mercedes‑Benz. También fue el escenario de la primera aparición mundial de Active Body Control, un avanzado sistema de suspensión hidráulica que contrarresta los balanceos y cabeceos mediante sensores y actuadores. En aquel momento, el ABC se consideró un gran salto tecnológico y fijó nuevos estándares de confort de marcha en el segmento de lujo.
La fuerza llegaba de un V12 de 5,8 litros de nuevo desarrollo, conocido internamente como M 137, que subrayaba el papel del CL 600 en lo más alto de la gama. Combinado con sistemas electrónicos avanzados y un marcado foco en el refinamiento, el coche ilustraba una filosofía de Mercedes‑Benz: el lujo como resultado de la precisión ingenieril, más que de la mera opulencia.
La historia de la serie C 215 también está estrechamente ligada al deporte del motor. En la temporada 2000 de Fórmula 1, el CL 55 AMG ejerció como Safety Car oficial, pilotado por Bernd Mayländer al inicio de su larga trayectoria en ese rol. De ese contexto nació el limitado CL 55 AMG “F1 Limited Edition”, que se convirtió en el primer automóvil de calle en equipar discos de freno de material compuesto cerámico como parte de un proyecto piloto para futuras aplicaciones de serie.
El CL 600 del museo subraya además otra seña de identidad de aquella época: la creciente importancia de la individualización. Además de los insertos de piedra en el interior, luce una pintura designo Chromaflair, conocida por su acusado efecto de cambio de color según la luz y el ángulo de visión. Junto al capó largo, la línea de techo fluida y unas proporciones contenidas pero musculosas, ese acabado refuerza un atractivo visual que no se ha diluido con el tiempo.
Visto hoy, el C 215 CL 600 es algo más que un automóvil magníficamente conservado. Representa un momento en el que tecnología avanzada, materiales experimentales y una nueva lectura del lujo confluyeron con valentía. En ese sentido, el show car de Ginebra de 1999 ofrece una instantánea nítida de las ambiciones de Mercedes‑Benz en el cambio de milenio.
Mark Havelin
2026, Ene 14 21:11