Las carreteras más peligrosas del mundo: una mirada a los riesgos
Descubre las carreteras más peligrosas del mundo, como Dalton Highway y Karakoram Highway, y cómo el clima y el terreno aumentan el riesgo. Conoce consejos de seguridad.
Las carreteras más peligrosas del mundo rara vez parecen escenas de películas de catástrofes. Con más frecuencia, son rutas ordinarias —utilizadas para el trabajo, el turismo o la logística— que la gente recorre a diario. Pero tras esta aparente normalidad se esconde una realidad diferente: una combinación de clima, terreno e infraestructura que convierte cada viaje en una prueba de resistencia y criterio.
El contexto global ya es alarmante. Los accidentes de tráfico se cobran alrededor de 1,19 millones de vidas cada año, y decenas de millones de personas resultan heridas. En este panorama, ciertas carreteras destacan —no como peligros aislados, sino como lugares donde el riesgo está integrado en el propio sistema.
Uno de los ejemplos más claros es la Dalton Highway en Alaska. No es solo una ruta remota; es una carretera donde la superficie misma se convierte en un desafío. Gran parte consiste en grava y tierra, manteniéndose irregular tanto en verano como en invierno. Las condiciones pueden cambiar en tiempo real, con el estado oficial pasando de "difícil" a "peligroso" o incluso al cierre total. En 2025, graves inundaciones dañaron grandes tramos de la carretera, subrayando un punto clave: incluso cuando está abierta, la estabilidad nunca está garantizada.
Un caso muy diferente pero igualmente revelador es la carretera de Skippers Canyon en Nueva Zelanda. Angosta y sin asfaltar, está tallada directamente en las paredes del cañón. El nivel de riesgo es tal que muchas empresas de alquiler prohíben que los vehículos circulen por allí. Incluso la infraestructura requiere atención constante, con tramos cerrados periódicamente para mantenimiento. Es un ejemplo raro donde la popularidad como atracción turística no reduce el riesgo, sino que lo resalta.
En Noruega, Trollstigen lleva tiempo siendo conocida como una de las carreteras más pintorescas de Europa. Pero los recientes acontecimientos revelan otro lado. Debido al riesgo de desprendimientos de rocas, la ruta puede cerrarse por completo durante largos períodos. Esto no es preventivo, sino una respuesta a un peligro real y continuo. La lluvia intensa y las laderas inestables convierten incluso una carretera de montaña perfectamente diseñada en una zona de peligro dinámica.
Pasando a Asia, las condiciones se vuelven aún más extremas. Zoji La en India es un paso de alta montaña cuya existencia misma depende de una estrecha ventana estacional. Temperaturas bajo cero, vientos fuertes y un terreno propenso a avalanchas definen el entorno. Cuando la carretera se reabre tras el invierno, no se vuelve segura, solo transitable.
El mismo patrón se aplica a la Karakoram Highway en Pakistán. En los últimos años, la ruta se ha visto repetidamente afectada por deslizamientos de tierra provocados por las lluvias monzónicas. Estos no son incidentes aislados: los cierres suelen ocurrir en múltiples puntos simultáneamente, y se aconseja oficialmente a los viajeros que pospongan sus trayectos. Aquí, el riesgo no es ocasional, sino recurrente.
Algunas rutas son más cortas pero no menos peligrosas. La carretera de acceso a Fairy Meadows es un ejemplo de ello. Solo está abierta a operadores locales, lo que ya indica su dificultad. Angosta, de grava y con un margen de maniobra mínimo, el riesgo se gestiona no mediante infraestructura, sino mediante acceso restringido.
Curiosamente, algunas carreteras siguen siendo símbolos icónicos de peligro, pero los datos actuales sobre ellas son difíciles de verificar. La North Yungas Road en Bolivia es uno de estos casos. Conocida ampliamente como la "Carretera de la Muerte", conserva su reputación, pero no se dispone fácilmente de estadísticas recientes fiables sobre las tasas de accidentes. Aquí, la percepción ha superado a los datos confirmados.
Observando estos ejemplos, surge un patrón. El peligro rara vez es causado por un solo factor. En cambio, es el resultado de una combinación: superficies deficientes, carriles estrechos, caídas pronunciadas, clima inestable, lejanía y apoyo de emergencia limitado. Lo más importante es que estos factores cambian constantemente.
En los últimos años, el clima se ha convertido en un elemento cada vez más decisivo. Inundaciones, lluvias intensas, deslizamientos de tierra y desprendimientos de rocas ya no son eventos raros, sino amenazas recurrentes. Esto es evidente en la Dalton Highway, la Karakoram Highway y Trollstigen por igual. Una carretera puede estar abierta por la mañana y cerrada por la tarde.
En respuesta, los enfoques de gestión de riesgos están evolucionando. Se utilizan sistemas de monitorización en tiempo real en lugares como Alaska. Se aplican restricciones de alquiler en rutas como Skippers Canyon. Algunas carreteras pueden cerrarse al primer signo de peligro, mientras que otras solo son accesibles a través de operadores locales.
En última instancia, las carreteras más peligrosas del mundo no son solo cuestión de geografía extrema. Son cuestión de adaptación. Conducir aquí no es solo una habilidad, sino un proceso continuo de toma de decisiones. Y los patrones actuales sugieren que este desafío solo se está volviendo más relevante.
Allen Garwin
2026, Abr 16 21:36