Los primeros coches híbridos: Armstrong, Lohner-Porsche y Woods

Historia temprana de los coches híbridos: de 1896 a 1916
Hajotthu, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Descubre la historia temprana de los coches híbridos: del Armstrong Petrol-Electric de 1896 al Lohner-Porsche y el Woods Dual-Power de 1916, pioneros del HEV

La historia de los coches híbridos no empezó con el Toyota Prius. Mucho antes de que las insignias híbridas se hicieran habituales en los turismos modernos, los ingenieros ya probaban a combinar la potencia de la gasolina con la tracción eléctrica para resolver un problema muy concreto: conseguir la facilidad de uso y la autonomía que, por entonces, resultaban difíciles de alcanzar con una sola fuente de energía.

Uno de los primeros ejemplos documentados es el Armstrong Petrol-Electric Hybrid de 1896. Según el Museo Louwman, se trata del automóvil híbrido gasolina‑eléctrico más antiguo, y su ficha parece un avance de ideas que llegarían después: motor de arranque eléctrico, transmisión semiautomática, avance y retraso del encendido automáticos e incluso un embrague accionado eléctricamente, entre otros elementos. Aun así, el proyecto no se tradujo en un negocio viable. El museo señala que la compañía fabricó solo uno y que el concepto no resultó comercialmente sostenible.

Semper Vivus Lohner-Porsche
Semper Vivus Lohner-Porsche / porsche.com

En Europa, otro hilo importante se asocia a Ferdinand Porsche y al sistema Lohner-Porsche. La documentación histórica de Porsche resalta un desarrollo híbrido temprano en el que un motor de gasolina hacía de fuente móvil de electricidad para el tren motriz, mientras que la propulsión podía ser puramente eléctrica, incluso con motores instalados en los bujes. Algunas referencias describen esta configuración en términos que hoy encajarían con un híbrido en serie, en el que el motor no está conectado mecánicamente a las ruedas, sino que se limita a generar electricidad. Porsche también indica que se construyeron alrededor de 300 vehículos con el sistema Lohner-Porsche, con usos que iban más allá de los propietarios particulares e incluían taxis y servicios públicos. Visto en perspectiva, esa arquitectura ya anticipaba conceptos que hoy nos resultan familiares.

Woods Dual-Power Coupé híbrido (1916) de The Henry Ford
The Henry Ford Woods Dual-Power Hybrid Coupe (1916) / Michael Barera, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Para la década de 1910, la idea híbrida se presentaba en Estados Unidos como una vía para ampliar el atractivo entre los clientes. El museo The Henry Ford describe el Woods Dual-Power Hybrid Coupe de 1916 como un intento de combinar lo mejor de ambas fuentes de energía, con baterías y gasolina encargadas de mover el vehículo. Pero el mercado no compró aquella promesa: el museo apunta que tanto el modelo como la propia compañía desaparecieron en 1918. Fue un esfuerzo audaz, aunque efímero.

Tomados en conjunto, estos casos tempranos dejan una pauta clara: el pensamiento híbrido nunca fue solo una moda moderna. Nació de la búsqueda de compromisos viables en una época de severas limitaciones tecnológicas. Aquellos primeros híbridos no se convirtieron en mayoritarios, pero la idea de fondo demostró ser resistente; más tarde volvería en un escenario técnico distinto, cuando por fin encontró las condiciones para escalar.

Allen Garwin

2025, Dic 08 17:00