El peso de los coches modernos: seguridad, SUV y eléctricos

Por qué pesa más tu coche: seguridad, SUV y eléctricos
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Descubre por qué los coches modernos pesan más: normas de seguridad, auge de SUV y pick-ups, baterías de eléctricos y su impacto en consumo y seguridad.

Los automóviles modernos llevan décadas ganando peso y ya no es una impresión: es una tendencia documentada. Los datos del sector y la investigación apuntan a que el peso medio de los vehículos nuevos hoy es varios cientos de kilogramos superior al de los coches de finales del siglo XX. El aumento se aprecia con especial claridad en Estados Unidos y Europa, donde dominan las carrocerías de mayor tamaño y los vehículos eléctricos.

Uno de los motores de este incremento es la normativa de seguridad. Las exigencias de los crash tests obligan a estructuras más robustas y complejas, con pilares, puertas y largueros reforzados, además de zonas de deformación programada ampliadas. A ello se suman más airbags y un creciente despliegue de sistemas activos como cámaras, radares y asistentes electrónicos a la conducción. Mejoran de forma notable la protección de los ocupantes, pero inevitablemente añaden masa.

También han cambiado los gustos del público. SUV, crossover y pick-ups siguen siendo los segmentos preferidos en los mercados clave. Según los análisis del sector, estos vehículos suelen pesar varios cientos de kilogramos más que las berlinas o los compactos tradicionales. Incluso cuando comparten plataforma, sus mayores dimensiones y la mayor altura libre al suelo incrementan el peso total.

La electrificación desempeña un papel de primer orden. Los paquetes de baterías de un eléctrico pueden sumar varios cientos de kilogramos y figuran entre los mayores contribuyentes al peso. Los estudios indican que, aunque los materiales ligeros ayudan a reducir la masa de la carrocería, ese ahorro queda a menudo solo parcialmente compensado por la propia magnitud de la batería.

El confort y la tecnología digital añaden más kilos. Los coches actuales incorporan sistemas de infoentretenimiento avanzados, motores eléctricos para asientos y portones, una insonorización más generosa y climatización sofisticada. En conjunto, todo esto puede sumar decenas e incluso cientos de kilogramos frente a los modelos antiguos y más básicos.

El aumento de peso repercute directamente en el consumo y en la eficiencia energética. Organismos reguladores y entidades del automóvil confirman que un vehículo más pesado requiere más energía para acelerar y moverse, especialmente en uso urbano. Con todo, las fuentes recientes en inglés y alemán no ofrecen una fórmula única y actualizada que cuantifique con precisión el impacto de cada kilogramo adicional en el gasto de combustible o de electricidad.

La relación entre peso y seguridad es compleja. Los vehículos más pesados pueden ofrecer mejor protección a sus propios ocupantes en choques con coches más ligeros. Al mismo tiempo, la investigación muestra que ese beneficio alcanza pronto un techo y se paga con un mayor riesgo para otros usuarios de la vía, incluidos conductores de vehículos pequeños, peatones y ciclistas. La experiencia en carretera recuerda que robustez no equivale a seguridad para todos, y las diferencias grandes de masa tienden a amplificar la violencia de los accidentes.

Los fabricantes exploran de forma activa la construcción ligera con aluminio, aceros de alta resistencia y materiales compuestos. Aun así, estudios recientes sugieren que esos avances suelen quedar neutralizados por baterías más grandes, más equipamiento y dimensiones crecientes. El resultado es que el peso total continúa al alza pese a los progresos en materiales e ingeniería.

Los coches modernos no aumentan de peso por una sola causa, sino por la suma de exigencias de seguridad, electrificación, expectativas de confort y tendencias de mercado. Mientras la industria busca un equilibrio más fino entre masa, eficiencia y protección, la balanza sigue inclinándose hacia el lado de más kilos.

Allen Garwin

2025, Dic 17 17:42