Mercado automotor europeo 2026: producción por delante de la demanda y los BEV ceden
Mercado automotor europeo 2026: producción +2–2,5% y demanda débil; BEV pierden cuota, híbridos avanzan y la competencia china aprieta, con incentivos inciertos.
El mercado automovilístico europeo entra en 2026 con poco margen de error. Aunque las previsiones apuntan a un repunte de la producción, el cuadro de fondo revela un equilibrio frágil entre una demanda contenida, una competencia que se intensifica y una transición hacia la electrificación que se prolonga.
Según las proyecciones de Oxford Economics y el informe sectorial de ECG, la producción de vehículos en Europa podría aumentar alrededor de un 2–2,5% en 2026. Aun así, ese avance parece más un rebote técnico tras años flojos que el arranque de un ciclo de crecimiento estable. La capacidad industrial se recupera más rápido que la demanda en los mercados finales, con el consiguiente riesgo de volver a desajustar la relación entre oferta y ventas.
Por el lado de la demanda, la incertidumbre sigue siendo notable. Incluso en Alemania, el mayor mercado del continente, la previsión de unas 2,9 millones de matriculaciones nuevas en 2026 depende en gran medida de factores externos como los incentivos públicos, el precio de la electricidad y el despliegue de la infraestructura de recarga. A escala paneuropea, la ausencia de previsiones de ventas consolidadas y públicas evidencia la falta de confianza: los principales analistas reservan los detalles para modelos comerciales cerrados.
La propia composición de la demanda es uno de los puntos más débiles. Los datos de ACEA envían una señal inquietante: la cuota de los eléctricos de batería en la UE ha disminuido por primera vez, pese a una gama más amplia y variada. Eso apunta a que el cuello de botella no está en la disponibilidad del producto, sino en la disposición del comprador. El avance de los híbridos sugiere que muchos conductores aplazan el salto definitivo a los BEV.
La presión competitiva está llamada a intensificarse. Los fabricantes chinos aceleran la localización en Europa para mitigar barreras comerciales y recortar costes. Los planes de BYD de iniciar producción en Turquía en 2026, junto con la ampliación de capacidad en Hungría, anticipan un entorno de precios más duro. Los actores tradicionales responden con estrategias de producto agresivas; Toyota, sin ir más lejos, planea introducir nueve modelos eléctricos de batería en Europa entre 2025 y 2026.
Así, el mercado europeo del automóvil en 2026 se parece menos a una recuperación confiada y más a una fase de transición de alto riesgo. La producción crece por delante de la demanda, la electrificación tropieza con límites de asequibilidad y la competencia arrecia en un contexto de condicionantes económicos y políticos. Cualquier perturbación —desde retrasos en la infraestructura hasta cambios en las subvenciones— podría hacer que el mercado pase con rapidez de la recuperación a una nueva fase de presión.
Allen Garwin
2025, Dic 24 21:35