El mercado de eléctricos abandona la nostalgia: gana la practicidad de las furgonetas familiares

El mercado de eléctricos deja atrás la nostalgia retro
Alexander Migl, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

El mercado de eléctricos se aleja del diseño retro: compradores priorizan practicidad, autonomía y precio. Foco en furgonetas de Stellantis, Kia y Renault.

El mercado lo deja cada vez más claro: el diseño movido por la nostalgia ya no garantiza el éxito. Los eléctricos construidos en torno a un imaginario retro se topan con una resistencia creciente por parte de los compradores. Con ello, vuelve a primer plano una pregunta más amplia en la industria: ¿conviene seguir apostando por eléctricos guiados por la imagen o regresar a vehículos definidos por la practicidad y la escala?

El rendimiento reciente del mercado evidencia los límites de la nostalgia. El Dodge Charger Daytona eléctrico y el Volkswagen ID. Buzz no lograron estar a la altura de las expectativas comerciales. En ambos casos, el precio elevado y la autonomía limitada se convirtieron en obstáculos clave, y el vínculo emocional con el diseño del pasado no bastó para sostener la demanda. Estos ejemplos se citan ya como prueba de que el atractivo visual, por sí solo, no compensa las carencias prácticas; al final, pesan más los números que la estética.

En este contexto, la idea de un vehículo familiar práctico vuelve a ganar relevancia. A finales de los años ochenta y en los noventa, el Dodge Caravan era omnipresente en las carreteras de Estados Unidos, valorado no por estatus, sino por su utilidad cotidiana. Su interior amplio, el piso plano, un coste contenido y la eficiencia lo convirtieron en pieza básica de la vida familiar hasta que los SUV grandes fueron ocupando el segmento. La producción del Caravan en EE. UU. terminó en 2020, pero el concepto de fondo no ha desaparecido.

Desde el punto de vista técnico, ya existen bases adecuadas. En Europa, Stellantis ofrece furgonetas eléctricas compactas como las Peugeot e-Partner, Citroën ë-Berlingo y Opel Combo Electric. Estos modelos rondan los 330–345 km de autonomía WLTP con baterías de unos 50 kWh y forman parte de la segunda generación de furgonetas eléctricas del grupo, pensadas para volúmenes altos. Al mismo tiempo, no hay confirmación oficial de un nuevo Caravan ni de una minivan eléctrica de Dodge.

Aun así, la dinámica del mercado apunta a un renovado interés por formatos funcionales. Kia ha presentado el PV5 como primer modelo de producción dentro de su estrategia PBV, mientras Renault sigue ampliando las versiones eléctricas del Trafic y de otras furgonetas comerciales. En conjunto, estos movimientos sugieren que crece la demanda de furgonetas eléctricas prácticas, especialmente para el uso diario en entornos urbanos y suburbanos.

También asoma una vertiente tecnológica a más largo plazo. Stellantis ha confirmado la validación de celdas de estado sólido y planea desplegar en 2026 una flota de demostración, con cargas del 15 al 90 por ciento en torno a 18 minutos. Sin embargo, esta tecnología aún no se ha vinculado a ningún vehículo de producción concreto.

Tomadas en conjunto, estas señales apuntan a un giro claro. A medida que se enfría el entusiasmo por los eléctricos de aire retro, el foco del mercado regresa a un transporte racional, accesible y orientado a la familia. En este escenario, volver a la sencillez puede no ser un paso atrás, sino una respuesta pragmática a unas expectativas del consumidor que evolucionan con rapidez.

Allen Garwin

2025, Dic 31 14:48