Videojuegos en el coche: estrategia, seguridad y alianzas
Cómo Audi, BMW, VW, Porsche, GM y Tesla llevan videojuegos a bordo: uso en eléctricos, seguridad en marcha, AirConsole y el coche definido por software.
Hace apenas unos años, jugar a videojuegos directamente en la pantalla del coche sonaba a curiosidad tecnológica. Hoy, se ha convertido en una apuesta calculada para redefinir el papel de las pantallas a bordo. Audi, BMW, Volkswagen, Porsche, General Motors y Tesla están, cada uno a su manera, acercando los sistemas de infoentretenimiento a algo más parecido a una consola.
El giro responde menos al entretenimiento por sí mismo y más a la economía y la estrategia a largo plazo. El infoentretenimiento ya no es un extra. Según Oliver Wyman, el mercado de soluciones para el automóvil crece y cada vez se trata como un negocio con entidad propia. En ese contexto, los servicios digitales —del vídeo bajo demanda al gaming— funcionan como una forma de prolongar el valor del vehículo mucho más allá de la entrega en el concesionario.
El gaming encaja especialmente bien en la rutina de los eléctricos. Las cargas, las esperas de pasajeros o el tiempo con el coche aparcado se han convertido en usos definidos. General Motors encuadra este escenario como pasar el rato con el vehículo detenido y permite acceder a apps de vídeo y juegos solo cuando el coche está parado. Tesla adopta una lógica similar, con los títulos de su Arcade disponibles exclusivamente con el coche en Park. En esos momentos, el coche deja de ser transporte para convertirse, por un rato, en un espacio personal.
En lo técnico, los fabricantes han optado por el pragmatismo. En lugar de mandos dedicados, el smartphone hace de gamepad. A través de un código QR, el teléfono se conecta al instante y actúa como controlador para juegos que aparecen en la pantalla central o, cuando existe, en un display para el acompañante. Así funciona AirConsole en modelos de Audi, BMW, Volkswagen y Porsche. BMW recurre a su Curved Display, mientras que Audi utiliza la pantalla táctil MMI o un monitor específico para el pasajero.
La seguridad sigue siendo la restricción decisiva
La mayoría de funciones de juego quedan bloqueadas cuando el coche está en movimiento. En los casos en que son accesibles durante la marcha, se limitan estrictamente al pasajero y se apoyan en salvaguardas técnicas. Audi emplea un modo de privacidad dinámico que hace invisible la pantalla del acompañante desde el asiento del conductor. Porsche utiliza láminas especiales con un efecto similar. Estas soluciones muestran el esfuerzo por equilibrar el entretenimiento con la necesidad de minimizar las distracciones al volante.
Las alianzas con marcas de videojuegos suman otra capa a la estrategia. Volkswagen, junto con AirConsole y Atari, llevó por primera vez al coche clásicos como Asteroids y Breakout, adaptados para su uso a bordo. Porsche sigue ampliando su catálogo a través del Porsche App Center, con juegos de desarrolladores como Gameloft y Obscure Interactive. Para los fabricantes, este contenido no es simple relleno: hace que las funciones digitales se vean y, sobre todo, se sientan.
Todo esto encaja con el avance hacia el coche definido por software. Analistas del sector señalan que los automóviles se tratan cada vez más como plataformas que evolucionan mediante actualizaciones, apps y suscripciones. En ese marco, los juegos actúan como un símbolo claro del cambio: ponen en escena la calidad de las pantallas, la potencia de proceso y el ecosistema de aplicaciones que va tomando forma dentro de los vehículos modernos.
En el corto plazo, es poco probable que los salpicaderos sustituyan a las consolas dedicadas. Aun así, la dirección está marcada. Para los fabricantes, el juego a bordo ya no es un experimento, sino parte de una visión de largo alcance. Los coches empiezan a competir no solo entre sí, sino con los dispositivos digitales que la gente ya lleva encima; la batalla por la atención dentro del habitáculo apenas comienza.
Allen Garwin
2025, Dic 31 22:31