Volkswagen ID. Buzz: diseño, autonomía real y vida familiar

Volkswagen ID. Buzz a prueba: encanto, límites y precio
volkswagen-newsroom.com

Probamos el Volkswagen ID. Buzz: diseño icónico, autonomía real, espacio familiar y carga rápida. Pros y contras del día a día, asistentes, confort y precio.

Hay coches que llegan con una promesa escrita en su silueta. El Volkswagen ID. Buzz es de esos vehículos que conquistan primero por la emoción y dejan las cifras para después.

En vivo, su diseño gana fuerza. La silueta clásica de la Microbus se ha modernizado sin perder identidad, y el ID. Buzz es de esos raros modelos que atraen miradas de manera natural. Los atrevidos esquemas bicolor refuerzan ese efecto y sobresalen en un mercado dominado por tonos apagados.

Volkswagen ID. Buzz
Volkswagen ID. Buzz / volkswagen-newsroom.com

Convivir con el ID. Buzz revela pronto un cuadro más matizado. Con una autonomía declarada en torno a 375 km y carga rápida de hasta 200 kW, se presenta como listo para la aventura. En la práctica, sin embargo, resulta más apropiado para desplazamientos cortos y medios, sobre todo si hay enchufe en casa. Para viajes largos que dependan de la red pública, sus límites afloran con más claridad.

Donde realmente brilla es en el uso familiar diario. Subir y bajar es sencillo, el habitáculo se siente genuinamente amplio y la visibilidad es excelente gracias a los grandes ventanales y a la ausencia de una plaza central trasera. Compartimentos de almacenamiento y puertos USB‑C para los pasajeros rematan un enfoque práctico.

Volkswagen ID. Buzz
Volkswagen ID. Buzz / volkswagen-newsroom.com

Las configuraciones de asientos también traen frustraciones. Existe una versión de siete plazas, pero solo con tracción trasera y una paleta de colores limitada. El maletero sigue un patrón parecido: útil con las filas abatidas, pero constreñido cuando viajan todas, obligando a compromisos que chocan con el tamaño del vehículo.

Delante, la cabina mezcla aciertos con decisiones discutibles. El techo panorámico electrocrómico y los asientos ventilados con masaje son puntos fuertes. A la vez, el uso extensivo de mandos capacitivos —en el volante y bajo la pantalla— puede distraer en marcha.

Volkswagen ID. Buzz
Volkswagen ID. Buzz / volkswagen-newsroom.com

El infoentretenimiento ofrece un respiro. La introducción directa por teclado en la navegación resulta más rápida y menos enervante que depender solo de la voz. El head‑up display y las sutiles guías luminosas para el guiado aportan claridad sin abrumar al conductor.

En carretera, el ID. Buzz entrega ese empuje inicial rotundo típico de un eléctrico, aunque en conjunto no es especialmente potente. La transición entre la frenada regenerativa y la mecánica puede sentirse brusca y requiere un breve periodo de adaptación.

Los asistentes a la conducción dejan sensaciones mixtas. Resuelven bien los escenarios simples, pero se atragantan en situaciones complejas, como las zonas de obras. El asistente de aparcamiento, en particular, no termina de inspirar confianza.

Volkswagen ID. Buzz
Volkswagen ID. Buzz / volkswagen-newsroom.com

El sonido es una grata sorpresa. El sistema Harman Kardon se beneficia del amplio interior y crea una escena sonora ancha e inmersiva, por encima de lo habitual en un vehículo de enfoque familiar.

El precio sigue siendo la pregunta difícil. El ID. Buzz cuesta bastante más que un monovolumen tradicional, pero su calidad de realización, el ambiente a bordo y la sensación de espacio lo colocan en otra liga. Enamora con rapidez, aunque exige pensar bien el compromiso antes de dar el paso.

Allen Garwin

2025, Dic 31 23:59