La evolución del sedán y el auge de los SUV y crossover

Del sedán al reinado SUV: cómo cambió la carrocería
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Del sedán al dominio SUV: cómo SUV y crossover desplazaron al sedán en el mercado, con datos europeos recientes y el auge eléctrico que consolida su liderazgo.

La historia de la carrocería automotriz arranca mucho antes de que el automóvil se convirtiera en un medio de transporte de masas. Los primeros nombres y formas pasaron en herencia de los carruajes: faetón, landaulet, berlina, torpedo. En las primeras décadas del desarrollo del automóvil predominaban las carrocerías abiertas, como recogen las crónicas sobre los faetones y los torpedo, muy extendidos a comienzos del siglo XX. Las carrocerías cerradas eran la excepción.

Esto cambió de forma gradual a medida que avanzaba la tecnología y crecían las expectativas de confort y protección frente al clima. Las carrocerías cerradas empezaron a reemplazar a las abiertas, y en ese proceso apareció el sedán. Definido por su arquitectura de tres volúmenes, con separación clara entre compartimento del motor, habitáculo y maletero, el sedán se asentó en los mercados angloparlantes como sedan o saloon y en los germanoparlantes como Limousine. Tras la Segunda Guerra Mundial, la difusión de la carrocería de tipo pontón (Pontonkarosserie) consolidó al sedán como el tipo de carrocería estándar del turismo.

Durante décadas, el sedán fue la norma, una fórmula que combinaba practicidad, un comportamiento predecible y un uso amplio. En paralelo crecieron otros formatos como los familiares, los hatchbacks y, más tarde, los monovolúmenes, reflejo de una demanda cada vez mayor de versatilidad. Fuentes de análisis señalan que, hacia finales del siglo XX y comienzos del XXI, el papel del sedán empezó a menguar, y esa silueta fue quedando arrinconada frente a los segmentos emergentes.

El giro decisivo llegó con el auge de los SUV y los crossover. Las fuentes en alemán distinguen con claridad entre los todoterreno tradicionales (Geländewagen), montados sobre un bastidor de escalera (Leiterrahmen), y los SUV o crossover con estructura autoportante (selbsttragende Karosserie). Al mismo tiempo, advierten que la terminología suele difuminarse: la frontera entre SUV y crossover a menudo la marca el marketing más que una definición de ingeniería estricta.

Las estadísticas recientes dimensionan este cambio. En Alemania, los datos de la Autoridad Federal de Transporte Motorizado (KBA) muestran que aproximadamente el 30% de los turismos de nueva matriculación pertenecen al segmento SUV. En el conjunto de Europa, la tendencia es aún más acusada: según el International Council on Clean Transportation (ICCT), los SUV y los vehículos todoterreno supusieron alrededor del 48% de las matriculaciones en 2023, mientras que JATO indica que su cuota subió al 54% en 2024, un nivel récord. Evoluciones similares se observan en países como Suiza, donde la participación de los SUV ha pasado de menos del 20% a más de la mitad del mercado en poco más de una década.

El mismo patrón se aprecia en el mercado del vehículo eléctrico. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) señala que en 2023 aproximadamente dos tercios de todos los modelos 100% eléctricos disponibles a escala global eran SUV. Todo apunta a que la preferencia por una postura más alta y una mayor distancia libre al suelo se ha trasladado a la era de la electrificación.

Las previsiones públicas y cuantitativas que identifiquen un único tipo de carrocería dominante para el futuro siguen siendo limitadas. Aun así, la evidencia combinada de las matriculaciones, la oferta de modelos y la propia dinámica del mercado conduce a una conclusión clara: los SUV y los crossover ya se han convertido en la forma central del turismo moderno y siguen reforzando su posición. Tras un largo recorrido que va de las formas heredadas de los carruajes al sedán como estándar del siglo XX, la evolución ha entrado en una nueva fase en la que el formato "alto" marca la corriente principal.

Allen Garwin

2026, Ene 01 15:11