Toyota redefine la disposición híbrida: batería sobre el transaxle trasero y depósito centrado
Patente de Toyota: disposición híbrida con depósito centrado y batería sobre el transaxle trasero para mejorar agilidad, estabilidad y tracción en carretera.
Toyota sigue replanteándose el papel de los híbridos en su gama: ya no solo como coches ahorradores, sino como modelos llamados a ofrecer un comportamiento en carretera sólido y predecible. Una patente recién publicada sugiere que el próximo paso quizá no llegue con nuevos componentes del tren motriz, sino con una disposición más estudiada de los elementos clave del sistema híbrido.
La patente, bajo el título Hybrid Electric Vehicle, se presentó en junio de 2025 y se publicó el 1 de enero de 2026. Describe una disposición alternativa de los componentes del sistema híbrido pensada para mejorar la agilidad, la estabilidad, la seguridad en choques y la aceleración, con especial atención a aplicaciones de propulsión trasera.
La arquitectura de base resulta familiar: el motor de combustión permanece delante, un árbol de transmisión recorre el centro del coche y un transaxle trasero combina motor eléctrico, engranajes y diferencial. La verdadera novedad está en cómo se ubican los componentes más pesados.
En lugar de situar depósito de combustible y batería principal ambos en la zaga, la patente de Toyota propone acercar el depósito al centro del vehículo, por delante de la batería. La batería de tracción, cuyo peso se mantiene constante, se instala directamente sobre el transaxle trasero. Este replanteamiento modifica el reparto de masas y su comportamiento en marcha.
Desde el punto de vista dinámico, las ventajas son claras. A medida que se consume combustible, la variación de peso se produce más cerca del centro del coche, lo que ayuda a conservar un equilibrio y una respuesta de dirección más constantes. Concentrar más masa constante sobre el eje trasero también puede mejorar la tracción al acelerar. En una colisión por alcance, la batería absorbería parte de la energía del impacto antes que el depósito, lo que potencialmente podría aportar protección adicional al sistema de combustible.
La patente no menciona ningún modelo de producción en concreto, pero su lógica encaja con vehículos en los que el tacto de conducción pesa tanto como la eficiencia. Los sedanes de propulsión trasera y los híbridos de Toyota o Lexus de gama alta orientados al confort y a la estabilidad parecen los candidatos más naturales.
Como sucede con muchas patentes, no hay garantía de que esta disposición llegue a producción. Aun así, marca con claridad hacia dónde apunta Toyota. Los híbridos dejan de ser una mera concesión a la eficiencia para presentarse como coches más cuidados, con un balance afinado y reacciones previsibles. La idea sintoniza con la filosofía de mejora continua de la marca: pequeños ajustes que perfeccionan sistemas que ya funcionan.
Allen Garwin
2026, Ene 03 23:59