AMT de Toyota: formación remunerada y empleo en manufactura avanzada
Toyota y FAME impulsan el programa AMT, que combina estudio y trabajo remunerado para formar técnicos en manufactura avanzada en EE. UU. Alta inserción laboral.
La manufactura estadounidense entra en una etapa en la que la disponibilidad de talento pesa tanto como la propia tecnología. Según Deloitte y The Manufacturing Institute, el sector podría necesitar hasta 3,8 millones de trabajadores cualificados de aquí a 2033, con cerca de 1,9 millones de puestos en riesgo de quedarse sin cubrir. El reto no se explica solo por la falta de habilidades: también se estrecha el número de personas dispuestas a apostar por carreras en la manufactura actual.
Con ese telón de fondo, Toyota Motor North America está invirtiendo en canteras de talento a largo plazo en lugar de recurrir a remedios rápidos. Una apuesta que suena más sostenible que los parches de corto recorrido: el Advanced Manufacturing Technician (AMT), impartido a través de la Federation for Advanced Manufacturing Education (FAME), que combina formación académica, trabajo remunerado y una inserción temprana en la vida profesional.
El AMT arrancó en 2010, junto a la planta de Toyota en Georgetown (Kentucky), en alianza con Bluegrass Community & Technical College. Lo que nació como una iniciativa local se ha convertido en un marco nacional, con docenas de capítulos en varios estados y cientos de socios industriales. En la actualidad, el programa lo gestiona The Manufacturing Institute, mientras Toyota mantiene su papel de empresa fundadora y participante clave.
La estructura del AMT refleja la realidad de la manufactura avanzada. A lo largo de cinco semestres, el alumnado reparte su tiempo entre el aula y el piso de producción, con materias como robótica, electricidad industrial, hidráulica, mecánica y diagnóstico de equipos. Además de la parte técnica, el plan subraya trabajo en equipo, liderazgo y gestión del tiempo. Solo el tramo práctico y remunerado puede sumar en torno a 1.800 horas de experiencia real en producción.
La accesibilidad financiera es uno de sus rasgos distintivos. Los estudiantes cobran mientras aprenden, lo que les ayuda a costear matrícula y gastos de vida sin endeudarse. Al graduarse, obtienen un título de asociado y pueden cualificarse como Advanced Manufacturing Technicians. Aproximadamente el 85 por ciento pasa directamente a puestos a tiempo completo con las empresas patrocinadoras, y lo hace con un conocimiento práctico del equipo y de la cultura operativa de la compañía.
Las salidas de los egresados confirman el enfoque aplicado del programa. Muchos técnicos jóvenes trabajan con maquinaria automatizada de alta velocidad y software avanzado de diagnóstico, afrontando incidencias complejas desde el inicio de sus carreras. Para algunos, el AMT es una alternativa clara a las rutas tradicionales de ingeniería, al ofrecer una entrada más rápida en funciones estables y basadas en tecnología.
Toyota también ve en esta vía una oportunidad para desmontar visiones anticuadas del trabajo en fábrica. Los entornos manufactureros modernos son cada vez más limpios, seguros y digitales, y exigen profesionales cómodos con sistemas avanzados y con la resolución constante de problemas. Con una brecha laboral que no deja de ampliarse, modelos que integran educación y empleo como el AMT se perfilan como una respuesta estratégica para sostener el futuro de la manufactura en Estados Unidos. Por cómo está diseñado, encaja con lo que la industria necesita ahora mismo: gente preparada que llegue lista para aportar desde el primer día.
Mark Havelin
2026, Ene 07 19:48