Benz Patent Motor Car, Ford Model T y Volkswagen Escarabajo: tres coches que forjaron la industria
Cómo el Benz Patent Motor Car, el Ford Model T y el Volkswagen Escarabajo forjaron la industria: del nacimiento del automóvil a su adopción global a escala.
La historia de la industria del automóvil rara vez arranca con un golpe de efecto. Más bien se va moldeando a base de decisiones prácticas que, con el tiempo, cambian la forma de movernos. Ese proceso se lee con nitidez en tres coches que cumplieron papeles distintos e insustituibles: el Benz Patent Motor Car, el Ford Model T y el Volkswagen Beetle.
En enero de 1886, Karl Benz registró la patente nº 37435 para un vehículo impulsado por un motor de gasolina. Aquel documento acabaría describiéndose como el acta de nacimiento del automóvil. Lo determinante no fue solo equipar un motor de combustión interna, sino diseñar un sistema completo en el que motor, chasis y transmisión funcionaban como una unidad coherente. Para el verano de ese mismo año, el Benz Patent Motor Car ya circulaba por vías públicas, convirtiendo el automóvil en una forma de transporte real y visible.
Medido con estándares actuales, aquel vehículo parecía modesto: un monocilíndrico de 954 cc, menos de un caballo de potencia y unos 16 km/h de velocidad punta. Pero su relevancia estaba en otra parte. Fijó la arquitectura básica del automóvil, un esquema que aún sustenta el diseño de los coches. La idea quedó plenamente validada en 1888, cuando Bertha Benz realizó un viaje de más de 100 kilómetros por carreteras públicas, demostrando que el automóvil podía cumplir una función práctica.
El siguiente gran giro se dio en Estados Unidos. El Ford Model T no fue el primer coche ni un salto técnico por sí mismo. Su importancia fue industrial. Con la introducción de la cadena de montaje móvil en la planta de Highland Park en 1913, la producción se reorganizó en torno a una idea simple: el producto se desplaza hasta el trabajador. La cadencia se disparó, pasando de cientos de unidades diarias a miles.
La producción en masa también reordenó los precios. A lo largo de su vida comercial, el Model T pasó de costar 850 dólares a apenas 260, acercando la propiedad del automóvil a un público mucho más amplio. En 1914, Ford instauró la jornada de cinco dólares con turnos de ocho horas, vinculando la fabricación del automóvil a un nuevo modelo social del trabajo industrial. El coche dejaba de ser una curiosidad para asentarse como parte de la vida cotidiana.
La producción del Model T se prolongó durante 19 años. El 26 de mayo de 1927, la unidad número quince millones salió de la línea de montaje, un final simbólico para toda una era. A esas alturas, el automóvil ya formaba parte del paisaje de la modernidad.
El tercer capítulo arrancó tras la Segunda Guerra Mundial. Poco después de Navidad de 1945, los primeros Volkswagen Tipo 1 de posguerra abandonaron la línea de Wolfsburg. Solo 55 coches se completaron antes de terminar ese año: un arranque discreto para un modelo llamado a convertirse en uno de los más producidos de la historia.
El Volkswagen Escarabajo encarnó la idea de un coche para el pueblo a escala global. Su fabricación se prolongó durante décadas y en varios países. En febrero de 1972, el Escarabajo superó oficialmente al Ford Model T en volumen total producido. El 30 de julio de 2003, el último Escarabajo clásico salió de la planta de Puebla, México, con un total de 21,529,464 vehículos.
Vistos en conjunto, estos tres coches no compiten entre sí: encadenan una secuencia clara. El Benz Patent Motor Car asentó el automóvil como concepto. El Ford Model T convirtió ese concepto en un producto industrial de gran serie. El Volkswagen Beetle demostró que el coche particular podía convertirse en un estándar global y duradero.
Así se forjó la industria del automóvil: no con una sola invención, sino con una progresión de pasos irreversibles, cada uno marcado por una máquina que redefinió lo que podía ser el transporte personal.
Ethan Rowden
2026, Ene 08 12:39