Por qué los compradores de EE. UU. siguen eligiendo gasolina frente a los eléctricos

EE. UU.: Deloitte revela preferencia por gasolina sobre EV
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Un estudio de Deloitte muestra que el 61% en EE. UU. prefiere motores de combustión frente a EV. Precio, autonomía y recarga frenan la adopción eléctrica.

Pese a años de pronósticos sobre el inminente dominio de los eléctricos, el mercado estadounidense sigue mostrando una fuerte fidelidad a las mecánicas tradicionales. Un nuevo estudio de Deloitte señala que el 61% de los consumidores del país aún elegiría un vehículo con motor de combustión interna en su próxima compra. En cambio, solo alrededor del 7% planea optar por un eléctrico puro, mientras que otro 26% se inclina por un híbrido.

Los resultados llaman la atención frente a la dinámica de los últimos años. Entre 2018 y 2022 el interés por los eléctricos creció de forma constante, pero los datos más recientes apuntan a un enfriamiento del impulso. El comprador vuelve a cobijarse en la tecnología conocida y sopesa las consideraciones ambientales frente a la practicidad del día a día. Da la impresión de que el entusiasmo convive ahora con una dosis de realismo de concesionario.

El precio sigue marcando la pauta. Para el 62% de los consumidores estadounidenses, conseguir una buena oferta es el factor más importante en su próxima adquisición, y casi la mitad subraya la relevancia de contar con precios transparentes. Los eléctricos, pese a sus menores costes de uso, se perciben aún como caros por su precio de entrada. Entre quienes contemplan la compra de un EV, recortar el gasto en combustible es la motivación principal.

Y no es solo una cuestión de coste. La autonomía limitada, los tiempos de recarga y el acceso a la infraestructura continúan entre los mayores frenos. Estos obstáculos prácticos pesan más que los incentivos ambientales para muchos compradores y ayudan a explicar por qué los eléctricos siguen siendo una opción minoritaria en el mercado estadounidense.

Fuera de Estados Unidos se dibuja un patrón similar. En diversas regiones de Europa y Asia, una gran parte de los consumidores sigue prefiriendo los automóviles de gasolina. Al mismo tiempo, los gobiernos revisan planes anteriores para retirar la combustión. El Reino Unido ha pospuesto la prohibición de vender nuevos gasolina y diésel hasta 2035, mientras que Alemania ha asegurado exenciones para vehículos que funcionen con combustibles sintéticos.

En Estados Unidos, las señales regulatorias también apuntan a una transición gradual, no a un corte brusco. La normativa federal vigente permite que los motores de gasolina sigan cumpliendo los estándares de eficiencia bien entrada la próxima década. En conjunto, estos movimientos refuerzan la conclusión de Deloitte de que los consumidores aún no están listos para abandonar la tecnología de combustión interna.

A largo plazo, la electrificación sigue viéndose como el rumbo del sector. Pero, por ahora, los datos indican que las carreteras de Estados Unidos seguirán siendo mayoritariamente de gasolina, menos por resistencia al cambio que por pura lógica práctica y económica. A poco que se mire el escaparate, cuesta discutir esa prioridad.

Allen Garwin

2026, Ene 12 11:08