El radiador del coche: cómo funciona y su importancia en la refrigeración
Descubre cómo el radiador del coche disipa el calor del motor, su funcionamiento con refrigerante y termostato, y su evolución en vehículos modernos y eléctricos.
En términos sencillos, el radiador es el aliado de refrigeración del motor. Cada vez que se quema combustible en el interior del motor, se genera calor. Si ese calor no se controla, el motor puede sobrecalentarse rápidamente. El radiador existe precisamente para evitar eso.
El proceso es fácil de entender. El refrigerante circula por el motor y absorbe el exceso de calor. Luego viaja al radiador, donde fluye por numerosos tubos finos rodeados de aletas metálicas. El aire pasa a través de esas aletas, ya sea porque el coche está en movimiento o porque un ventilador lo impulsa a bajas velocidades. El aire disipa el calor, el refrigerante se enfría y el ciclo comienza de nuevo.
Un termostato desempeña un papel crucial en este circuito. Cuando el motor está frío, el refrigerante circula en un circuito reducido y evita el radiador para que el motor alcance antes su temperatura de funcionamiento. Una vez alcanzada, se abre el paso al radiador y comienza la refrigeración completa.
La presión dentro del sistema de refrigeración no es casual. Funcionar bajo presión eleva el punto de ebullición del refrigerante. Una cifra comúnmente citada es aproximadamente 3°F por cada 1 psi de presión adicional. Por eso es importante el tapón del radiador: mantiene la presión especificada y utiliza una válvula con resorte para liberar el exceso de presión cuando es necesario, lo que ayuda a mantener el sistema estable bajo carga.
Aunque desde fuera parece simple, el radiador está cuidadosamente diseñado en su interior. El núcleo contiene numerosos tubos y aletas finas que aumentan la superficie de transferencia de calor. Los diseños modernos suelen combinar un núcleo de aluminio con tanques laterales de plástico, equilibrando peso y eficiencia.
El desarrollo del radiador se remonta a finales del siglo XIX. Un radiador tubular se asocia con 1897, y hacia 1900 apareció el radiador "panal" en el Mercedes 35 PS. Ese diseño utilizaba miles de pequeños canales, aumentando drásticamente la superficie de transferencia de calor y mejorando el rendimiento de refrigeración.
Ha habido alternativas a la refrigeración líquida. Los motores refrigerados por aire transfieren el calor directamente al aire a través de cilindros y culatas con aletas, apoyados por el flujo de aire y, en algunos casos, por un ventilador. Los vehículos también utilizan intercambiadores de calor adicionales, como el núcleo del calefactor que extrae calor del motor para calentar el habitáculo.
En los vehículos eléctricos modernos, la gestión térmica sigue siendo esencial. Las baterías, la electrónica de potencia y los motores eléctricos requieren control de temperatura. Revisiones recientes describen una tendencia hacia sistemas térmicos más integrados con múltiples circuitos de refrigeración. La tecnología evoluciona, pero la idea central sigue siendo la misma: el calor debe evacuarse de manera eficiente y controlada.
En definitiva, el radiador es más que una caja en la parte delantera del coche. Es una pieza central de un sistema diseñado para mantener temperaturas estables, proteger los componentes y garantizar un funcionamiento fiable en las condiciones de conducción cotidianas.
Allen Garwin
2026, Feb 22 16:28