Bespoke 2025 de Rolls‑Royce: Private Office, Phantom Centenary y nuevas técnicas

Bespoke 2025 de Rolls‑Royce: arte, innovación y legado
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Descubre cómo Rolls‑Royce Bespoke en 2025 evolucionó con la red Private Office, la Phantom Centenary y nuevas técnicas y materiales, marcando su estrategia futura.

Para Rolls‑Royce Motor Cars, 2025 marcó un momento definitorio en la evolución de Bespoke. No fue un año destacado solo por el volumen de encargos únicos, sino por la profundidad del cambio creativo y técnico. La personalización dejó de ser un adorno superficial para convertirse en una forma plenamente integrada de expresión artística y de ingeniería.

Un motor clave de este avance fue la plena operatividad de la red global Private Office de Rolls‑Royce. En 2025, estos espacios creativos estuvieron activos en Goodwood, Dubái, Shanghái, Seúl y Nueva York. Los encargos iniciados desde estas sedes más que se duplicaron interanualmente, señal de una implicación del cliente más profunda y de especificaciones cada vez más ambiciosas.

La encarnación más llamativa de esta filosofía fue la Phantom Centenary Private Collection, la colección privada más compleja creada por la marca. Desarrollada durante tres años y con más de 40.000 horas de trabajo acumuladas, el proyecto conmemora los 100 años del nombre Phantom. Limitada a 25 automóviles, la colección combina una pintura exterior bitono, el acabado Super Champagne Crystal desarrollado específicamente, elementos de oro macizo e interiores con marquetería 3D, impresión de tinta por capas y un uso extensivo de oro de 24 quilates.

A lo largo del año, Rolls‑Royce amplió de forma notable el lenguaje creativo de Bespoke. Las nuevas técnicas incluyeron bordados tridimensionales autoportantes, marquetería 3D avanzada y procesos de tinta estratificada que aportaron profundidad escultórica a superficies de madera y metal. Los interiores también incorporaron materiales inéditos como el hormigón pulido, junto con un sistema de fragancias patentado pensado para elevar la experiencia sensorial a bordo.

La demanda en 2025 puso de relieve cambios en las preferencias del segmento de ultralujo. Cullinan se convirtió en el modelo Bespoke más solicitado del año, seguido por el totalmente eléctrico Spectre, un indicio claro de cómo la electrificación gana peso en los encargos de alta personalización.

Bespoke también siguió extendiéndose más allá del automóvil. La demanda de objetos de estilo de vida de lujo —incluidas esculturas de sobremesa y el juego de ajedrez de Rolls‑Royce— registró un crecimiento de doble dígito. La marca interpreta cada vez más estas piezas como una extensión de su filosofía de encargo, trasladando la artesanía automotriz a espacios privados y profesionales.

Este impulso cuenta con el respaldo de una inversión de gran calado en la sede de Rolls‑Royce en Goodwood. Avanza una ampliación del complejo, valorada en más de £300 millones, para dar respuesta al aumento de la demanda de Bespoke y Coachbuild. Las nuevas instalaciones comenzarán a recibir tecnologías en 2026 y está previsto que se completen antes de que termine la década.

En conjunto, los avances de 2025 sugieren que Bespoke ha dejado de ser un añadido periférico en la gama de Rolls‑Royce. Se ha convertido en un pilar central de la identidad de la marca, capaz de orientar su rumbo creativo, su ambición tecnológica y su estrategia a largo plazo.

Mark Havelin

2026, Ene 10 02:15